Los huevos de las aves constituyen un alimento habitual en la alimentación humana, se pueden consumir sólos, ya sea crudos o en diferentes preparaciones y es base para muchos platillos, pasteles, flanes, merengues, sufles y bebidas.
Sumergir ingredientes secos en un líquido caliente para rehidratarlos o para dar sabor al líquido. También empapar un bizcocho con un almíbar de azúcar aromatizado o licor.